Eso sólo existirá cuando primero presionemos mediante movilizaciones para cambiar el actual gobierno y modificar con las mismas con progresión, pero sin pausa, junto con el aumento de la organización y el asociacionismo de barrio, local, y provincial, cada vez más amplio espacialmente, las iniciativas populares, etc, el sistema pseudodemocrático que tenemos por uno más humano y de auténtico servicio al ciudadano único soberano -algo que parece hace tiempo que se ha olvidado, quien es el mandante y soberano y quienes los mandatarios o representantes-.
La cuestión es que debemos junto con estas acciones continúas y constantes, y deben llevarse a cabo ya, sin esperar 4 añitos más de crisis sentaditos en el sillón o frente al ordenador. Lo demás es que continúen sintiéndose fuertes y respaldados por una pasividad adocenada y servil de la ciudadanía.
Después con el voto dar acceso a los partídos minoritarios que hagan planteamientos más justos y acordes con el sentir de la población en recuperación de los derechos y libertades, así como del bienestar pérdido durante estos últimos años especialmente, y que se consolidará en los próximos si no hacemos nada.
La pataleta -lo diré una y mil veces aqui y en la calle a quienes piensen así- no conduce a nada, la ironía en un foro, el sarcasmo, y cualquier palabra sirve como base para crear un sentir común, una opinión homogénea y un frente común con fines comúnes.
La acción pacífica y la protesta, pero siempre la acción de hecho han cambiado el statuo quo, han modificado el entramado histórico. La acción de pensamiento es el primer paso, el sustrato desde donde partir hacia la acción, sólo así no fracasará porque habrá unidad.
Y no, no soy sindicalista, ni político, ni siquiera blogero, soy como vosotros un ciudadano que cada día, asíste indignado primero a las medidas absolutamente abyectas, inhumanas y que benefician a los que más poseen y perjudican a los que menos tienen que adoptan nuestros mal llamados representantes, y en segundo lugar, a la pasividad y la división de la población española, que prefiere no pensar, no responder con la acción, y mantenerse resignada mientras se cuestiona su propia supervivecia presente y futura y la de sus hijos. Los cambios favorables no llegarán del cielo, me temo que no.
Eso sólo existirá cuando primero presionemos mediante movilizaciones para cambiar el actual gobierno y modificar con las mismas con progresión, pero sin pausa, junto con el aumento de la organización y el asociacionismo de barrio, local, y provincial, cada vez más amplio espacialmente, las iniciativas populares, etc, el sistema pseudodemocrático que tenemos por uno más humano y de auténtico servicio al ciudadano único soberano -algo que parece hace tiempo que se ha olvidado, quien es el mandante y soberano y quienes los mandatarios o representantes-.
La cuestión es que debemos junto con estas acciones continúas y constantes, y deben llevarse a cabo ya, sin esperar 4 añitos más de crisis sentaditos en el sillón o frente al ordenador. Lo demás es que continúen sintiéndose fuertes y respaldados por una pasividad adocenada y servil de la ciudadanía.
Después con el voto dar acceso a los partídos minoritarios que hagan planteamientos más justos y acordes con el sentir de la población en recuperación de los derechos y libertades, así como del bienestar pérdido durante estos últimos años especialmente, y que se consolidará en los próximos si no hacemos nada.
La pataleta -lo diré una y mil veces aqui y en la calle a quienes piensen así- no conduce a nada, la ironía en un foro, el sarcasmo, y cualquier palabra sirve como base para crear un sentir común, una opinión homogénea y un frente común con fines comúnes.
La acción pacífica y la protesta, pero siempre la acción de hecho han cambiado el statuo quo, han modificado el entramado histórico. La acción de pensamiento es el primer paso, el sustrato desde donde partir hacia la acción, sólo así no fracasará porque habrá unidad.
Y no, no soy sindicalista, ni político, ni siquiera blogero, soy como vosotros un ciudadano que cada día, asíste indignado primero a las medidas absolutamente abyectas, inhumanas y que benefician a los que más poseen y perjudican a los que menos tienen que adoptan nuestros mal llamados representantes, y en segundo lugar, a la pasividad y la división de la población española, que prefiere no pensar, no responder con la acción, y mantenerse resignada mientras se cuestiona su propia supervivecia presente y futura y la de sus hijos. Los cambios favorables no llegarán del cielo, me temo que no.
saludos.