#3"Una primera tentación que hay que evitar es la de afirmar que la corrupción está en "nuestra cultura". Se trata de un argumento peligroso e intelectualmente poco satisfactorio, pero que, sin embargo, goza de cierto predicamento en algunos círculos -posiblemente los mismos que afirmaban no hace tanto tiempo que la democracia representativa o el capitalismo no tenían espacio en nuestra cultura mediterránea y/o católica."
La corrupción no está en nuestra cultura, pero si lo está nuestra actitud ante ella. De siempre hemos sido un país de padefos y de envidiosos. Ambos tipos de españoles toleran la corrupción, aunque por motivos distintos. El padefo está claro, pasa de follones y agacha las orejas, a lo sumo grita un poco en el bar con los amigotes. El envidioso también grita un poquito, hay que guardar las formas, aparentar que no toleramos la corrupción, mientras que lo que verdaderamente le reconcome por dentro es que no sea él el que se lo esté llevando calentito.
La corrupción no está en nuestra cultura, pero si lo está nuestra actitud ante ella. De siempre hemos sido un país de padefos y de envidiosos. Ambos tipos de españoles toleran la corrupción, aunque por motivos distintos. El padefo está claro, pasa de follones y agacha las orejas, a lo sumo grita un poco en el bar con los amigotes. El envidioso también grita un poquito, hay que guardar las formas, aparentar que no toleramos la corrupción, mientras que lo que verdaderamente le reconcome por dentro es que no sea él el que se lo esté llevando calentito.