#11 Perseguir y arrojar piedras a un trabjador y cortar una autovía -> 2 años. Se libra de la cárcel.
Estamparle una tarta en la cara a una politicastra navarra -> 10 años.
Justicia Española.
#10 Más tópica que típica, diría yo. Pero ahí tienes si no al pocero de Seseña, que fue en su día elevado a los altares de los hombres hechos a sí mismos. Un ejemplo a seguir para muchos.
Sí, admitámoslo: en España hay demasiado empresario de este estilo, que además suelen manejar muchos hilos en sus territorios. No es que sea malo para los trabajadores, es que es malo para los emprendedores honrados que tienen que competir, cuando no lidiar, con esta gente sin escrúpulos. Malo para la transparencia, malo para erradicar el caciquismo y el servilismo. Malo para innovación, malo para la productividad. Malo para la economía en general.
Ese también es un problema estructural del que hay que hablar.
Que aunque ahora está muy de moda glosar la épica del emprendedor, cosa que no veo mal, la realidad del polígono español es que la caspa manda.
Mirar para otro lado no ayuda y reducir a mera anécdota este tipo de sucesos menos. Denuncia y censura. Que los empresarios cafres no se crean impunes y que sus cafradas no sean socialmente aceptadas en su entorno es una labor de todos.