#79#55 A la gente que como tú se muestra inquieta y un poco agobiada en esto de elegir la educación de su hijo le digo siempre lo mismo.
Todos los padres pensamos que nuestros hijos son algo especial, y que merecen algo especial. Y es cierto. Pero también lo es que para ellos, para su formación, mientras el sentirse especiales en casa, en el entorno familiar, les beneficia, les dota de carácter y de afecto, el sentirse especiales en ámbitos abiertos no siempre les ayuda y muchas veces, les perjudica. Tomar la decisión de llevarle a una escuela de educación no convencional es una apuesta arriesgada, pero con un control y una supervisión muy estricta, dedicándole mucho tiempo a entender el proceso, a completarlo desde casa, no tiene porque no funcionar.
Veo que estas decidiéndote por una escuela de educación infantil. Mucho cuidado con creer que la enseñanza infantil y prescolar es una guardería dónde dejar aparcado al niño mientras haces tu vida. Es más influyente en el desarrollo del niño de lo que parece. Pero atención a las muchas ofertas magufas en esa etapa. Sabiendo que es el momento de mayor debilidad de los padres, cuando el instinto de sobreprotección que la naturaleza nos da aún no se ha atenuado, muchos empresarios (yo diría que sin demasiados escrúpulos), preparan y diseñan una oferta que en vez de ir destinada a desarrollar y potenciar las capacidades de los alumnos, se dirigen a los padres, y les dan lo que quieren oír. De nuevo el trabajo personal de investigación es importante., pero en realidad lo más importante no es acertar, sino no equivocarse, no tener que arrepentirse. Te puedo adelantar que, es difícil encontrar una escuela de educación infantil en la que no se juegue con la creatividad, inquietud y curiosidad de los pequeños. Aunque eso sí, mas que por incentivar y cultivar esas cualidades, por lo fácil que resulta al profesor llevar la dinámica de grupo basándose en eso En serio, preocúpate más de la cualificación del profesorado que del bonito método que te presente la dirección del centro.
Llegado el momento, tendrás que decidir entre una escuela pública y una privada.
Ante todo, relájate. Piensa que en realidad, tú no vas a educar a tu hija, lo va a hacer la tribu, la sociedad. Tú querrás que tu hija reciba la mejor educación ¿no? Pues entonces trata de que sea la mejor sociedad la que eduque a tu hija.
Si para ti es primordial transmitir tus creencias y éstas necesitan ser inculcadas a edad temprana, si quieres que la sociedad que eduque a tu hija sea injusta y perpetúe las diferencias sociales a través de las generaciones, si quieres que se favorezcan los privilegios y las ideologías, llévala a un colegio privado o concertado. Esa acción aumentará las posibilidades de éxito social de tu hija, y debilitará las posibilidades de todos los demás. Hay una amplia oferta (o no), y si algo de un centro no te gusta, siempre puedes cambiar de centro (o no).
Si consideras que la sociedad ya es lo suficientemente injusta, y no quieres seguir manteniendo las diferencias sociales de los mas privilegiados, si quieres que el en el futuro tu hija pueda tener una oportunidad en función de su esfuerzo, de su talento, y que brille entre iguales por mérito propio, si quieres que tu hija desarrolle ante las creencias e ideologías un pensamiento crítico adulto, si crees realmente en tu hija, la llevarás al sistema público. Esa acción debilitará las posibilidades de que las élites se perpetúen y dará más posibilidades de éxito a tu hija.
Teniendo claro esto último, puede que encuentres que el modelo público no es perfecto. Te invito a que participes en el AMPA y en el consejo escolar. Son una suerte de órganos de democracia directa (aunque un poco imperfecta) desde los que puedes conseguir que se cambien aquellas cosas que consideres perfectibles. Desde cambiar un profesor incompetente hasta extender la oferta educativa con actividades extraescolares, o seleccionar los servicios de comedor y transporte, puedes colaborar en casi todo lo que afectará a la calidad de la estancia de tu hija en el sistema. Y te será agradecido.
No, no. En los colegios privados el AMPA es otra cosa, y el órgano de gobierno es la junta de accionistas.
#97#79 Gracias. La verdad es que el tema es agobiante y solo con leer tus palabras de "relajate" ya empiezo a respirar más tranquila y a pensar con claridad
Yo no creo que mi hija sea especial la verdad y por ahora, con 15 meses, hace exactamente lo mismo que la mayoría de su edad. A mi lo que me preocupa es que por elegir mal termine siendo una zoquete.
También creo que mi papel a la hora de estimularla y de motivarla es el más fundamental y que la escuela será el sitio donde la enseñen matemáticas y aprenda a relacionarse con los demás. Tienes razón en lo de involucrarnos y formar parte de la AMPA, al fin y al cabo somos los más interesados en el estar al tanto de lo que pasa en el colegio de nuestros hijos. A ver que tal me sale. Soy primeriza y esto de la educación es un quebradero de cabeza. Es un camino sembrado de dudas, quiero que ante todo sea feliz, quiero abrirle todas las puertas y quiero que aprenda a vivir en esta sociedad y en este mundo tan difícil por si misma sin pensar que nosotros se lo vamos a dar todo hecho. Ay!ay! ¿Cómo me he metido yo en este embolado de ser mamá?
Todos los padres pensamos que nuestros hijos son algo especial, y que merecen algo especial. Y es cierto. Pero también lo es que para ellos, para su formación, mientras el sentirse especiales en casa, en el entorno familiar, les beneficia, les dota de carácter y de afecto, el sentirse especiales en ámbitos abiertos no siempre les ayuda y muchas veces, les perjudica. Tomar la decisión de llevarle a una escuela de educación no convencional es una apuesta arriesgada, pero con un control y una supervisión muy estricta, dedicándole mucho tiempo a entender el proceso, a completarlo desde casa, no tiene porque no funcionar.
Veo que estas decidiéndote por una escuela de educación infantil. Mucho cuidado con creer que la enseñanza infantil y prescolar es una guardería dónde dejar aparcado al niño mientras haces tu vida. Es más influyente en el desarrollo del niño de lo que parece. Pero atención a las muchas ofertas magufas en esa etapa. Sabiendo que es el momento de mayor debilidad de los padres, cuando el instinto de sobreprotección que la naturaleza nos da aún no se ha atenuado, muchos empresarios (yo diría que sin demasiados escrúpulos), preparan y diseñan una oferta que en vez de ir destinada a desarrollar y potenciar las capacidades de los alumnos, se dirigen a los padres, y les dan lo que quieren oír. De nuevo el trabajo personal de investigación es importante., pero en realidad lo más importante no es acertar, sino no equivocarse, no tener que arrepentirse. Te puedo adelantar que, es difícil encontrar una escuela de educación infantil en la que no se juegue con la creatividad, inquietud y curiosidad de los pequeños. Aunque eso sí, mas que por incentivar y cultivar esas cualidades, por lo fácil que resulta al profesor llevar la dinámica de grupo basándose en eso
Llegado el momento, tendrás que decidir entre una escuela pública y una privada.
Ante todo, relájate. Piensa que en realidad, tú no vas a educar a tu hija, lo va a hacer la tribu, la sociedad. Tú querrás que tu hija reciba la mejor educación ¿no? Pues entonces trata de que sea la mejor sociedad la que eduque a tu hija.
Si para ti es primordial transmitir tus creencias y éstas necesitan ser inculcadas a edad temprana, si quieres que la sociedad que eduque a tu hija sea injusta y perpetúe las diferencias sociales a través de las generaciones, si quieres que se favorezcan los privilegios y las ideologías, llévala a un colegio privado o concertado. Esa acción aumentará las posibilidades de éxito social de tu hija, y debilitará las posibilidades de todos los demás. Hay una amplia oferta (o no), y si algo de un centro no te gusta, siempre puedes cambiar de centro (o no).
Si consideras que la sociedad ya es lo suficientemente injusta, y no quieres seguir manteniendo las diferencias sociales de los mas privilegiados, si quieres que el en el futuro tu hija pueda tener una oportunidad en función de su esfuerzo, de su talento, y que brille entre iguales por mérito propio, si quieres que tu hija desarrolle ante las creencias e ideologías un pensamiento crítico adulto, si crees realmente en tu hija, la llevarás al sistema público. Esa acción debilitará las posibilidades de que las élites se perpetúen y dará más posibilidades de éxito a tu hija.
Teniendo claro esto último, puede que encuentres que el modelo público no es perfecto. Te invito a que participes en el AMPA y en el consejo escolar. Son una suerte de órganos de democracia directa (aunque un poco imperfecta) desde los que puedes conseguir que se cambien aquellas cosas que consideres perfectibles. Desde cambiar un profesor incompetente hasta extender la oferta educativa con actividades extraescolares, o seleccionar los servicios de comedor y transporte, puedes colaborar en casi todo lo que afectará a la calidad de la estancia de tu hija en el sistema. Y te será agradecido.
No, no. En los colegios privados el AMPA es otra cosa, y el órgano de gobierno es la junta de accionistas.